Había una vez ....un lápìz rojo
Había una vez,..... ¡me gustan los cuentos que comienzan con había una vez!, es como ingresar a un mundo mágico,.... y este cuento, tiene mucha fantasía, sí, porque..... había una vez, una caja de lápices de colores, pero estos lápices no eran como todos los demás, en estos latía un corazón y por lo tanto tenían sentimientos.
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El lápiz rojo estaba enamorado, muy muy enamorado de unos labios rojos, de unos labios, que cuando sonreían, dejaban ver dos hileras de dientes blancos nacarados, que brillaban como perlas, y además, sonreían siempre.
Un día, el lápiz rojo se llenó de tristeza, lloraba y lloraba sin consuelo, entonces sus amigos, los lápices verde y marrón, dibujaron un hermoso parque, con todo tipo de árboles, sauces, pinos, palmeras, gomeros, y muchos más, todos cubiertos de verdes y brillantes hojas, y lo invitaron a pasear por él, pero el lápiz rojo, que estaba muy triste, no aceptó.
El lápiz celeste, dibujó un cielo luminoso, el amarillo un sol radiante, y el blanco muchas nubes como pompones de algodón, e insistieron con la invitación, pero el lápiz rojo lloraba y no accedía al pedido de sus amigos.
El lápiz anaranjado, el rosa, el lila y el violeta, pintaron muchas mariposas, que comenzaron a revolotear por el lugar, pero no lograban transmitirle alegría al lápiz rojo.
Entonces, el lápiz azul, que era muy sabio, se acercó y le preguntó, ¿por quién estás sufriendo tanto?, el lápiz rojo levantó la vista, miró a su amigo y le dijo: “ya finalizan las clases, y no voy a volver a ver a la maestra, la de los hermosos labios rojos que siempre sonríen.”
Ahhhhh.........suspiraron todos los lápices,....... como sufre nuestro amigo, dijeron todos a coro.
El lápiz azul se quedó meditando, y de pronto tuvo una idea.
Llamó al lápiz negro, que era el más serio de todos, y le pidió que le escribiera una carta a Lisa que era la dueña de esta increíble caja de pinturitas, y el lápiz negro escribió:
“Querida amiga, los lápices de colores queremos contarte, que desde el día en que tu maestra, te pidió prestado el lápiz rojo, para corregir los deberes de los alumnos, él quedó perdidamente enamorado de ella, y ahora, esta sufriendo muchísimo, porque las clases ya terminan y no va a volver a verla, ya que el año que viene, vas a tener otra maestra.
Nosotros queremos ayudarlo, y hemos pensado, que podrías guardar en la caja de pinturitas, la foto que la señorita maestra se sacó con todos los alumnos la semana pasada. Desde ya agradecemos tu colaboración.”
Lisa, leyó la carta sin asombrarse demasiado, porque ella se había dado cuenta, que el corazón de su lápiz rojo latía con mucha más fuerza, cuando se acercaba la señorita, y se sintió feliz de poder colaborar.
Tomó la foto, la puso dentro de un sobre de papel celofán transparente, y con mucho cuidado, la pegó en la parte interior de la tapa de cartón de su caja de pinturitas.
Las lágrimas del lápiz rojo, se transformaron de inmediato en estrellitas de colores, era tal la alegría que tenía, que se puso a dibujar un corazón, y otro y otro.
Los demás lápices contentos de ver feliz a su amigo, también se pusieron a pintar, y luego Lisa al pié de los dibujos escribió:
“A nuestra querida maestra, mis lápices de colores y yo le dedicamos estos dibujos con mucho mucho amor.”
Lisa siguió pintando con sus lápices de colores hasta que estos quedaron chiquitos de tanto sacarles punta, y tiempo después, cambió los lápices por pinceles, y las hojas de papel por bastidores de tela, y se convirtió en una gran artista.
¿Y saben una cosa? a Lisa le encanta que le pregunten cuando nació en ella el amor por la pintura, porque en esas ocasiones, sus ojos se llenan de brillo y ella responde con infantil picardía,
“el día que el lápiz rojo se enamoró de mi maestra”.

¿Y saben una cosa? a Lisa le encanta que le pregunten cuando nació en ella el amor por la pintura, porque en esas ocasiones, sus ojos se llenan de brillo y ella responde con infantil picardía,
“el día que el lápiz rojo se enamoró de mi maestra”.
1 comentario:
ahhhh nos encantó, le leí este cuento a mi ahijada , y las dos quedamos enmoradas de tu cuento.
Gracias Feli, pasamos unos momentos deliciosos.
Te escribe Nora desde Tierra del Fuego
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